miércoles, 12 de septiembre de 2012

Puto orgullo

¿Tanto te cuesta abrirme chat, WA, algo?¿Tanto te cuesta que hablemos ahora?¿Tan difícil es que me hables de vez en cuando? Parecemos dos tontos echando un pulso, luchando por quién cederá primero, por quién abrirá antes, porque quien será el primero en perder el orgullo, cuando la realidad es que los dos queremos pasarnos todo el día hablando, pero por nuestro puto orgullo, o por la vergüenza de parecer pesados, u obsesionados con la otra persona, no hablamos. Y me temo que yo soy  la primera orgullosa, pero también la que acaba cediendo siempre. Y ya no quiero ceder más. Espero poder hablar contigo esta noche, si no, si no me abres, no volveré a hablar contigo, hasta que pierdas tu orgullo de una maldita vez. Que te echo de menos, joder. Que echo de menos esos día en los que hablábamos las 24 horas, en los que cuando nos quedábamos sin conversación tú sacabas otro tema, esos días en los que volvías mamado a las 4 de la mañana, y te acordabas de mi para contármelo. Puto orgullo.   

1 comentario:

Sara dijo...

Esta entrada me ha recordado un montón a gente de mi entorno... tienes mucha razón. El orgullo nos ciega y no solo de esta manera.

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