martes, 4 de septiembre de 2012

Impresionante

¿No os sentís la peor basura de mundo cuando veis sonreír a un ciego, a un sordo o a alguien con algún tipo de discapacidad mientras nosotros nos quejamos y tiraríamos nuestra vida por la borda simplemente porque la persona a la que queremos no nos hace caso? Yo sí, y me siento gilipollas. Aunque seguro que tú, el que está leyendo esto, también. Porque sé que ahí fuera hay gente que lucha por su vida cada día mientras yo, muchas veces, acabaría con la mía. Porque sé que ahí fuera hay muchísimas personas con problemas mil veces más grandes que los míos, regalándole sonrisas al mundo. Mientras yo lloro. Lloro por cosas y personas que no se merecen mis lágrimas. Por tonterías. Y también porque ahí fuera hay gente que sigue luchando por cosas que sabe que quizá no tengan solución. Gente que jamás pierde la esperanza y pone toda su fuerza de voluntad en cosas casi imposibles. ¿Y que hacemos nosotros mientras? Dejamos de sonreír, y si lo hacemos, es mintiendo. Nos pasamos las noches llorando porque las cosas no han salido como queríamos. Y muchos de nosotros piensan en el suicidio. Pero te digo una cosa, antes de intentar suicidarte, antes de acabar con tu vida, piensa en todas esas personas.  Antes de llorar y dejarte llevar, piensa en todas esas personas. Piensa en lo mal que lo pasan, en lo mucho que luchan,  en todas esas lágrimas que podrían derramar, pero prefieren cambiar por sonrisas. Piensa en su vida, y después mira a tu alrededor, compara tu vida con la suya. Y piensa, ¿si ellos consiguen ser felices, por qué tú no? La respuesta es fácil, porque tú no quieres. Deja de ser tan egoísta, de tener miedo. Y aprende.

Este es un texto que encontré esta mañana en twitter, y que me llegó muy adentro. Lo he puesto aquí para que lo leáis, para que os deis cuenta de las cosas, y reflexionéis. 

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